Colaboraciones

Ciencia Ficción: Corazón Pálido.

Publicado por Daniel_Santos_Megina en nov 06, 2007 - 01:12

Ciencia Ficción

Relato de ficción / fantasía.
<font face="Arial"></font>

<font face="Arial">CORAZÓN PALIDO</font>

<font face="Arial">Las ramas secas y hojas marchitas crujían inevitablemente bajo los</font>

<font face="Arial">desnudos pies de Ieldan, a medida que avanzaba por el cauce agostado del</font>

<font face="Arial">riachuelo.</font>

<font face="Arial">Sus cinco sentidos alerta, trabajaban más despiertos que nunca. Desde</font>

<font face="Arial">que fuese un niño había aprendido a confiar en ellos por encima de cualquier</font>

<font face="Arial">otra cosa. Su habilidad para interpretar los signos, seguir rastros, predecir el</font>

<font face="Arial">tiempo, evitar peligros, encontrar refugio, comida o agua, y distinguir sin</font>

<font face="Arial">pestañear entre las plantas medicinales de las venenosas, le había servido en</font>

<font face="Arial">incontables ocasiones para sacar de apuros a los suyos; pero resultó</font>

<font face="Arial">especialmente útil para sobrevivir en las duras condiciones que precedieron a</font>

<font face="Arial">su destierro.</font>

<font face="Arial">Su adiestrado oído era capaz de distinguir el crepitar de la hojarasca</font>

<font face="Arial">bajo sus propios pasos de los movimientos fugaces del hurón, que escondido</font>

<font face="Arial">entre la maleza, olfateaba el suelo en busca de conejos, a pocos metros de</font>

<font face="Arial">distancia.</font>

<font face="Arial">El tacto de sus pies al caminar le confirmaba que hacía innumerables</font>

<font face="Arial">lunas que ningún hombre había cruzado ese camino. Tal y como temía no era</font>

<font face="Arial">ninguna leyenda que ante el pavor de las viejas historias no hubiese nadie lo</font>

<font face="Arial">suficientemente loco como para aventurarse por aquel terreno.</font>

<font face="Arial">Sus ojos distinguían una pequeña grieta, allá a lo lejos, en el murallón de</font>

<font face="Arial">roca que formaba la pared oriental de la escarpada cordillera que sus ancestros</font>

<font face="Arial">habían dado en llamar “Los colmillos de Darlok”. Darlok, como fue bautizado en</font>

<font face="Arial">el principio de los tiempos el demonio de la arena, el barro, la roca y la piedra.</font>

<font face="Arial">Contaban los más ancianos que Darlok se encarnaba en la figura de un</font>

<font face="Arial">gigantesco lobo de piedra, las noches más sombrías en que ni la luna se atreve</font>

<font face="Arial">a salir entre las estrellas. Ieldan alzó la vista sobre la hendidura en la piel de la</font>

<font face="Arial">roca, que profanaba el murallón, reteniendo de nuevo en su retina la</font>

<font face="Arial">escalofriante imagen de la sucesión de inmensas y puntiagudas colinas</font>

<font face="Arial">recortadas en la niebla. Los colmillos de Darlok, no hubiese encontrado un</font>

<font face="Arial">nombre más apropiado para definirlas.</font>

<font face="Arial">Respiró profundamente, y esta nueva bocanada de aire le trajo un olor</font>

<font face="Arial">ligeramente familiar, aunque aún muy suave debía proceder de una fuente muy</font>

<font face="Arial">intensa y lejana. Olfateó a su alrededor de nuevo, el olor procedía de las</font>

<font face="Arial">montañas, era herrumbroso y húmedo quizás el del mineral aún virgen.</font>

<font face="Arial">El cauce del inexistente río, terminaba en la grisácea pared de roca lisa,</font>

<font face="Arial">donde se colaba por un pequeño agujero no más grande del tamaño de una</font>

<font face="Arial">cabeza humana.</font>

<font face="Arial">Ieldan se deshizo del rústico arco que sus propias manos habían</font>

<font face="Arial">fabricado así como de las flechas que usaba como munición, sin embargo</font>

<font face="Arial">conservo el carcaj que ajustó a su cuerpo. El resto de las pertenencias que</font>

<font face="Arial">había logrado conservar no le supondrían especial problema para acometer la</font>

<font face="Arial">escalada, un viejo cinturón del que pendían un puñal de hoja curvada, una</font>

<font face="Arial">bolsita de tela con una mezcla de hojas secas de árnica y consuelda, y un</font>

<font face="Arial">zurrón de cuero en el que guardaba un manto, cuidadosamente doblado.</font>

<font face="Arial">Inició la ascensión aferrándose a la roca, tan fuerte como pudo,</font>

<font face="Arial">asiéndose con pies y manos. Su fibrosa constitución le permitió acometer la</font>

<font face="Arial">labor sin especial dificultad a pesar de la longitud del corte y lo escarpado de la</font>

<font face="Arial">pendiente. Rebasó en altura al menos tres nidos de buitre que aprovechando</font>

<font face="Arial">cualquier leve resquicio en la roca habían construido su morada, delatando su</font>

<font face="Arial">presencia los restos de guano que teñía la pared de un color blanquecino.</font>

<font face="Arial">Al alcanzar la grieta se dio cuenta de que lo que desde abajo le había</font>

<font face="Arial">parecido un simple arañazo, era en realidad un enorme hueco de diez o doce</font>

<font face="Arial">metros de altura. El olor que manaba del interior de la montaña era mucho más</font>

<font face="Arial">fuerte ahora y se distinguía indiscutiblemente como el aroma del hierro.</font>

<font face="Arial">



</font>

<font face="Arial">El surco en la roca se estrechaba y oscurecía a medida que Ieldan</font>

<font face="Arial">avanzaba en la penumbra, convergiendo hasta un agujero semicircular</font>

<font face="Arial">deliberadamente excavado en la piedra. Ieldan se sobrecogió ante la</font>

<font face="Arial">espeluznante visión de la entrada a la gruta, extrañas tallas y signos decoraban</font>

<font face="Arial">el perfecto arco que servía de entrada a la cueva, la boca de esta estaba</font>

<font face="Arial">cubierta por la vegetación crecida a lo largo de lustros y espesas telarañas.</font>

<font face="Arial">Espero unos instantes a que sus ojos se aclimatasen a la escasez de luz y</font>

<font face="Arial">examinó entonces detenidamente las inscripciones talladas, eran demasiado</font>

<font face="Arial">antiguas incluso para ser comprendidas por él. El lenguaje en que estaban</font>

<font face="Arial">escritas resultaba muy primitivo; pero presentaba afortunadas coincidencias</font>

<font face="Arial">con el idioma habitual de los asentamientos del norte, de su propio pueblo.</font>

<font face="Arial">Tierra sagrada de los muertos… Darlok… eternidad y algo más que no sabría</font>

<font face="Arial">si traducir como espíritu ó fuego celestial, eso fue todo lo que consiguió sacar</font>

<font face="Arial">en claro de aquella perorata que parecía contar una larguísima historia.</font>

<font face="Arial">Desencintó su puñal y rasgo con él la enredadera que cortaba el camino,</font>

<font face="Arial">abriéndose paso a manotazos entre las telarañas. Permaneció en el umbral sin</font>

<font face="Arial">atreverse a adentrarse más en la oscuridad de aquella cueva maldita. El</font>

<font face="Arial">corazón le latía queriendo escapar de su pecho, y el miedo le martilleaba en las</font>

<font face="Arial">sienes. Por primera vez se arrepintió de haber tomado aquella decisión, nunca</font>

<font face="Arial">debió haberse encaminado hacia la gruta del olvido, cualquiera hubiese</font>

<font face="Arial">preferido la muerte antes que enfrentarse a los horrores escondidos por la</font>

<font face="Arial">caverna, y ahora esa era la sensación que a él le invadía el alma.</font>

<font face="Arial">El misterio y el pavor colectivo, forjado a lo largo del tiempo en</font>

<font face="Arial">innumerables leyendas, alrededor de la gruta del olvido era tal, que hasta los</font>

<font face="Arial">propios espíritus de los abuelos de sus abuelos habrían sentido temor al</font>

<font face="Arial">acercarse a ella.</font>

<font face="Arial">Ieldan, nació con el don de no conocer el miedo, nunca huyó</font>

<font face="Arial">despavorido como sus amigos al encontrar algún peligro, habitualmente</font>

<font face="Arial">acometía las tareas más peligrosas sin dudarlo un instante, o se aventuraba</font>

<font face="Arial">por diversión en las más alocadas hazañas. Ni si quiera le tembló el pulso</font>

<font face="Arial">cuando estuvo a punto de perder la vida entre las zarpas de un oso, al que</font>

<font face="Arial">enfrentó con sus manos desnudas, de aquel encuentro conservaba un tatuaje a</font>

<font face="Arial">modo de cicatriz en la cara interior del muslo y afortunadamente su virilidad</font>

<font face="Arial">intacta.</font>

<font face="Arial">Solamente una vez antes había experimentado una sensación</font>

<font face="Arial">ligeramente parecida a esta, cuando recién cumplidos los quince años Eleanor</font>

<font face="Arial">había clavado sus hipnóticos ojos verdes en él, y agarrándole de la mano le</font>

<font face="Arial">había sacado a bailar.</font>

<font face="Arial">Pasaron por su cabeza las palabras de su sabio padre: “La valentía, hijo</font>

<font face="Arial">mío, no consiste en no temer, si no en la capacidad de vencer tus propios</font>

<font face="Arial">miedos”. Cerró con fuerza los puños, apretó los dientes, respiró hondo y se</font>

<font face="Arial">introdujo decidido a través del pórtico. Una estrecha escalinata labrada sobre la</font>

<font face="Arial">propia roca, descendía al interior de la cueva, privando paulatinamente el</font>

<font face="Arial">camino del más leve atisbo de claridad. Se arrepintió entonces de no haberse</font>

<font face="Arial">provisto antes de iniciar la escalada de las herramientas necesarias para</font>

<font face="Arial">encender fuego, la tensión había ocupado sus pensamientos de tal manera,</font>

<font face="Arial">que había olvidado el más elemental equipo.</font>

<font face="Arial">La angustia calaba cada vez más hondo dentro de su corazón en aquella</font>

<font face="Arial">tenebrosa oscuridad, sabía como enfrentar todo tipo de peligros; pero nunca</font>

<font face="Arial">antes se había topado con algo sobrenatural, la mera posibilidad de que</font>

<font face="Arial">hubiese descarnados y malévolos espectros ocultos entre las sombras le</font>

<font face="Arial">producía escalofríos. Recordó la profecía que le obsesionaba desde que tuvo</font>

<font face="Arial">edad como para entenderla: “Incluso el corazón del que no siente miedo,</font>

<font face="Arial">palidecerá ante la gruta del olvido; pero deberá enfrentarla pues así lo ha</font>

<font face="Arial">dispuesto el destino”.</font>

<font face="Arial">Daniel Santos Megina</font>

<font face="Arial">www.danysfactory.com</font>

<font face="Arial"></font>

 
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