¿Bo-lí-gra-fo? –me preguntó el policía sin mirarme dando vueltas al BIC intentando desentrañar su funcionamiento.
Sirve para escribir. Antes –miré al tipo con una complicidad ridícula- la gente “escribía” sobre una superficie de celulosa llamada “papel”.
Es un simple cilindro de tinta con una bola en su extremo –añadí viendo que cada vez miraba el boli con mayor recelo. Me lo he traído –dije en mi descargo- del 2005. Trabajo en ese cuadrante del pasado. Se quedó en uno –puse cara de inocente- de mis bolsillos al subir a la cronocápsula
Se coge así –se lo arrebaté y escribí “BIC” sobre la palma de mi mano. Es –se lo juro, agente- completamente inofensivo. Allá, en el sigo XXI los muchachos lo llevan a la escuela.
El guardia me lo requisó y mientras me iba empezó a garabatear sobre la mesa.
El preservativo –aquí lo tengo, amor- no me lo encontraron