Suena el despertador; el tipo se levanta y va al baño. Su mujer, con un traje pantalón gris, se está dando los últimos retoques frente al espejo. Se acerca a ella y, acariciándole la espalda, le susurra al oído: “¿Tienes un momentooo?”
Ella grita: “¿No ves que ya voy vestida? ¿Y no se te ocurre algo más erótico? "Tienes un momento", ¿pero qué mierda de proposición es ésa?”, y sale dando un portazo.
Tristemente, el hombre se viste y se va al trabajo. Al entrar en su despacho se encuentra a su hijo de 3 años, que le dice que el colegio está cerrado por algún motivo que no sabe explicar y que su madre lo ha traído aquí. Indignado, el hombre llama a su mujer y le pregunta: “Sandra, ¿cómo no me has dicho que traerías el niño aquí?”
Su mujer responde: “¡¿Qué niño?! ¡¡¡YO NO TENGO HIJOS, IMBÉCIL!!!”
Su hijo le dice: “Papá, mamá no se llama Sandra.”
Entonces entra una atractiva mujer, con blusa y minifalda, y le dice: “Iba a dejárselo a mi madre, pero hoy se encontraba mal.”
Qué cabeza la mía, piensa el tipo. Un día olvidaré quién soy yo.
Luego dice: “Está bien, se lo dejaré a mi hermana. ¿A qué hora vienen los inversores?”
“A las diez. A las doce vienen los publicistas, y a las cuatro los abogados. Por cierto, estoy embarazada.”