Dafne abrió los ojos y antes de comprender qué la había despertado vio la luna colgada en el vacío. Estiró la mano hacia la derecha y el frío de la sábana le recordó la ausencia y también la huída. El golpe sordo de las olas quebró el silencio. Era una noche griega, azul como el Egeo, y ella una isla más, sin mar sin sal o arena.
Julia Guzmán.
Córdoba. Argentina.